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Recorrer la península de Punta del Este

Un recorrido corto, pero que cambia bastante según por dónde empieces.

La península es donde todo se junta.
De un lado el río, del otro el océano, y en el medio un recorrido que se puede hacer caminando, sin demasiado plan.

No es largo, pero tiene varios puntos que van cambiando el ritmo. Algunos más abiertos, otros más tranquilos, y varios donde simplemente vale la pena parar un rato.

Puerto de Punta del Este

No hace falta hacerlo entero.
Con empezar, alcanza.

No es un recorrido para hacer rápido.

La rambla

Suele ser el punto de inicio.
Acompaña toda la costa y marca el ritmo desde el principio. De un lado el agua más calma, del otro el mar más abierto.

En algunos tramos es caminata, en otros simplemente un lugar para frenar. Cambia bastante según la hora.

Rambla de Punta del Este

Rambla de Punta del Este

La rambla bordea toda la península y une playas, puerto y distintos puntos en un mismo recorrido.

Muelle La Pastora

Un poco más adelante, aparece el muelle.
De madera, simple, metiéndose en el agua. Es uno de los lugares donde el tiempo baja un poco más.

Funciona bien para parar sin demasiado plan, sobre todo hacia el final de la tarde.

Muelle La Pastora Punta del Este

Muelle La Pastora

Un pequeño muelle en la Mansa, ideal para caminar sobre el agua y ver el atardecer con vista a la península.

Puerto de Punta del Este
Muelle La Pastora Punta del Este

El Puerto

Cuando la rambla se cierra, aparece el puerto.
Más movimiento, más ruido y otro tipo de paisaje. Barcos, gente caminando y, muchas veces, lobos marinos cerca de la orilla.

Es uno de los puntos más activos del recorrido.

Puerto de Punta del Este

Puerto de Punta del Este

Uno de los puntos más activos de la península, donde conviven lobos marinos, pesca local y yates de lujo.

Faro de Punta del Este

A pocas cuadras, el ritmo cambia otra vez.
Calles más tranquilas, casas bajas y el faro marcando el centro del barrio.

No se sube, pero no hace falta. Es más para pasar y ver cómo cambia el entorno.

Faro de Punta del Este

Faro de Punta del Este

Un faro histórico en el casco antiguo, rodeado de calles bajas y a pasos del mar.

Península de Punta del Este

Playa Los Ingleses

Siguiendo hacia la punta, aparece un lugar distinto.
Más rocas, menos gente y un paisaje más abierto.

No es una playa para quedarse mucho tiempo, pero sí para frenar un momento.

Playa Los Ingleses

Playa Los Ingleses

Una playa pequeña y rocosa, más pensada para parar un rato que para meterse al agua.

Punta Salinas

El final del recorrido.
Ahí se cruzan el Río de la Plata y el océano, y el paisaje se abre completamente.

Más viento, más horizonte y menos estructura. Es uno de los puntos donde más se siente el lugar.

Playa Salinas Punta del Este

Playa Salinas

El extremo de Punta del Este, donde se encuentran la Mansa y la Brava, con el mar abierto de un lado y la bahía del otro.

En algunos tramos pasa más por mirar que por avanzar.

No hay una forma correcta de hacerlo.
Se puede empezar por cualquier lado, parar en algunos puntos y saltear otros.

Al final, el recorrido no es tanto el camino, sino los momentos que aparecen entre medio.